Imagina que llevas puesto un abrigo de pelo todo el año y no puedes quitártelo. Eso es, básicamente, la realidad de tu gato cada verano.
A diferencia de los humanos, los gatos tienen muy pocos mecanismos para regular su temperatura corporal. No sudan por la piel —excepto por las almohadillas de sus patas— y su jadeo es mucho menos eficiente que el de los perros. Esto los hace sorprendentemente vulnerables cuando las temperaturas suben.
Según la International Cat Care, la temperatura corporal normal de un gato oscila entre 38 °C y 39.2 °C. Cuando supera los 40 °C, el riesgo de golpe de calor es real, y puede ocurrir más rápido de lo que imaginas.
En este artículo te compartimos 8 tips prácticos y efectivos para refrescar a tu gato durante el verano, mantenerlo hidratado y protegerlo de las altas temperaturas de forma segura.
¿Cómo Saber si tu Gato Tiene Calor? Señales que No Debes Ignorar
Antes de hablar de soluciones, es importante saber reconocer cuándo tu gato está sufriendo por el calor. Estos son los signos más comunes:
Señales leves:
- Jadeo (poco frecuente en gatos; si lo ves, presta atención)
- Letargo o menos ganas de moverse
- Se recuesta en superficies frías como el piso de baño o azulejos
- Busca lugares con sombra o ventilación
Señales de alerta (requieren atención inmediata):
- Salivación excesiva
- Encías o lengua rojizas o pálidas
- Vómito o diarrea
- Confusión o desorientación
- Pérdida del conocimiento
Si observas los síntomas de alerta, moja suavemente a tu gato con agua fresca (no helada), llévalo a un lugar fresco y ve al veterinario de inmediato. El golpe de calor en gatos es una emergencia médica.
8 Tips Para Refrescar a tu Gato en Época de Calor
Tip 1 — Asegúrate de que siempre tenga agua fresca disponible
La hidratación es lo más importante. Un gato deshidratado es un gato en riesgo.
El problema es que los gatos por naturaleza beben poco agua, especialmente si están acostumbrados a comer solo croquetas. Estos trucos ayudan:
- Coloca varios bebederos en distintos puntos de la casa.
- Cambia el agua al menos dos veces al día para que esté fresca.
- Considera una fuente bebedero con flujo continuo: el movimiento del agua atrae a los gatos instintivamente a beber más.
- Agrega una pequeña cantidad de agua tibia al alimento húmedo para aumentar su consumo de líquidos.
Según la Cornell Feline Health Center, los gatos que consumen alimento húmedo obtienen hasta un 80% de su hidratación diaria a través de la comida, lo que los hace más resistentes al calor.
Tip 2 — Cambia a alimento húmedo (o mézclalo con las croquetas)
Durante los meses de calor, el alimento húmedo es tu aliado. Su alto contenido de agua (entre 70% y 80%) complementa perfectamente la hidratación de tu gato sin que este tenga que esforzarse por beber.
Si tu gato está acostumbrado a solo croquetas, no lo cambies de golpe. Introduce el alimento húmedo de forma gradual, mezclándolo en pequeñas cantidades.
Opciones prácticas:
- Latas o sobres de alimento húmedo para gatos (disponibles en cualquier tienda de mascotas)
- Caldo de pollo sin sal ni condimentos mezclado con sus croquetas
- Alimento húmedo refrigerado servido fresco (no directo del refrigerador; espera un par de minutos para que no esté demasiado frío)
Tip 3 — Crea zonas frescas en casa
Los gatos son expertos en buscar el lugar más cómodo de la casa. Ayúdalos dándoles opciones frescas:
- Azulejos y superficies de cerámica: son naturalmente frescas. Si tienes baño o cocina con piso de cerámica, deja la puerta abierta en días calurosos.
- Tapete refrescante para gatos: disponibles en tiendas de mascotas, absorben el calor corporal sin necesitar refrigeración. Aquí puedes adquirir uno
- Cama en el suelo: el calor sube, así que las camas en el suelo son más frescas que las elevadas.
- Cajas de cartón: paradójicamente, el cartón aísla bien el calor y a muchos gatos les encanta meterse en cajas en verano.
Evita dejar a tu gato en habitaciones cerradas sin ventilación durante el día. Una ventana con mosquitera le permite airear el espacio sin que pueda escapar.
Tip 4 — Ventilación inteligente, no cualquier ventilador
Poner un ventilador frente a tu gato puede no ser tan efectivo como crees, ya que los gatos no sudan por la piel y el aire no los refresca de la misma forma que a nosotros.
Lo que sí funciona:
- Ventila la casa en las horas frescas (madrugada o noche) y cierra ventanas y persianas durante las horas de mayor calor (10 a.m. a 5 p.m.).
- Si tienes aire acondicionado, mantenlo entre 20 y 24 °C. No lo apagues si dejas a tu gato solo en casa durante días de mucho calor.
- Coloca un ventilador apuntando hacia una bandeja con hielos: el aire que pasa sobre el hielo se enfría antes de circular por el cuarto.
Tip 5 — Ofrécele snacks fríos o helados caseros
Esta es, sin duda, la más divertida de las opciones. A muchos gatos les encanta lamer o morder trozos congelados de alimentos seguros para ellos.
Ideas de snacks fríos para gatos:
- Cubos de caldo de pollo sin sal congelado: ponlos en su bebedero o dáselos directamente.
- Atún en agua congelado en moldes de silicona para hielos.
- Puré de pollo o salmón sin condimentos congelado en porciones pequeñas.
- Bebedero con cubitos de hielo: simplemente agrega unos cubos al agua de su bebedero para mantenerla fría por más tiempo.
⚠️ Nunca uses alimentos con cebolla, ajo, sal, azúcar, xilitol o cualquier condimento. Estos son tóxicos para los gatos.
Tip 6 — Cepíllalo con más frecuencia
El pelo muerto y el subpelo acumulado actúan como un aislante de calor adicional. Cepillar a tu gato con frecuencia durante el verano elimina ese exceso y le permite regular mejor su temperatura.
- Para gatos de pelo corto: cepíllalo 2 o 3 veces por semana en verano.
- Para gatos de pelo largo: idealmente todos los días o en días alternos.
¿Debes raparle el pelo? En la mayoría de los casos, no. El pelaje de los gatos también los protege de la radiación solar y el calor externo. Consulta con tu veterinario o groomer antes de tomar esa decisión.
Tip 7 — Usa una toalla húmeda o esponja fresca
Si tu gato acepta el contacto (no todos lo hacen), puedes pasarle suavemente una toalla húmeda a temperatura ambiente por el cuerpo, especialmente en estas zonas:
- La nuca y el cuello
- Las axilas (entre las patas delanteras y el cuerpo)
- Las plantas de las patas
- La barriga
No uses agua helada directamente ni lo mojes completamente si no está acostumbrado. Empieza con la toalla ligeramente húmeda y observa su reacción. Algunos gatos lo toleran muy bien; otros preferirán alejarse, y eso también está bien.
Tip 8 — Controla los horarios de juego y actividad
En días de calor extremo, evita sesiones de juego intensas en las horas más calurosas del día. El ejercicio genera calor corporal y puede estresar al gato si el ambiente ya está muy cálido.
- Reserva el juego activo para las primeras horas de la mañana o la noche, cuando la temperatura baja.
- Opta por juegos tranquilos durante el día: juguetes de caza lenta, rompecabezas de comida o simplemente dejar que descanse.
- Si tu gato tiene acceso al exterior, asegúrate de que siempre tenga sombra y agua disponibles afuera.
Preguntas Frecuentes sobre Gatos y Calor
¿A qué temperatura es peligroso el calor para un gato?
Cuando la temperatura ambiente supera los 32 °C de forma sostenida, un gato puede empezar a sufrir por el calor. Su temperatura corporal no debe superar los 39.5 °C. Por encima de 40 °C es una emergencia veterinaria.
¿Los gatos de pelo corto sufren menos el calor que los de pelo largo?
No necesariamente. Aunque los gatos de pelo largo tienen más calor adicional por el subpelo, razas de pelo corto como el Sphynx (sin pelo) son más vulnerables a quemaduras solares. Lo que más importa es la raza, la edad y el acceso a un ambiente fresco.
¿Puedo bañar a mi gato para refrescarlo?
Depende del gato. Si está acostumbrado a los baños, puede ser una opción. Si no, el estrés del baño puede ser peor que el calor mismo. Comienza con la toalla húmeda y evalúa.
¿Qué razas de gatos son más sensibles al calor?
Las razas braquicéfalas —con hocico achatado como el Persa, el Himalayo y el Exótico de pelo corto— son las más vulnerables porque su anatomía dificulta la respiración, que es parte de su mecanismo de regulación de temperatura.
¿Puedo dejar a mi gato solo en casa en verano?
Sí, pero asegúrate de que tenga agua fresca en abundancia, un espacio ventilado o con aire acondicionado y no esté expuesto al sol directo. Nunca lo dejes en un cuarto cerrado sin ventilación en días de calor extremo.
Conclusión
El verano puede ser una época difícil para tu gato si no tomas las precauciones correctas. Pero con pequeños ajustes en su rutina y entorno, puedes hacer que lo pase de forma fresca, segura y cómoda.
Recuerda los puntos clave:
- Agua fresca siempre disponible, idealmente con una fuente bebedero
- Alimento húmedo para sumar hidratación
- Zonas frescas dentro del hogar
- Ventilación estratégica durante las horas de menor calor
- Snacks fríos y cepillado frecuente
- Actividad física solo en las horas más frescas del día
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¿Tienes algún truco extra para mantener fresco a tu gato en verano? ¡Cuéntanos en los comentarios!


